Clasificando los arrendamientos

El arrendamiento es un convenio mediante el cual se otorga el derecho de usar bienes muebles e inmuebles, a cambio de una renta. Contablemente, el arrendamiento se clasifica en 2 tipos:


    1. Arrendamiento Capitalizable - Un arrendamiento que transfiere sustancialmente todos los riesgos y beneficios inherentes a la propiedad de un activo, independientemente de que se transfiera la propiedad o no del mismo.
    2. Arrendamiento Operativo - Todo aquel arrendamiento que no se clasifica como arrendamiento capitalizable.
De las definiciones anteriores, podemos obtener que la clasificación de los arrendamientos se basa en el grado en que los riesgos y beneficios inherentes a la propiedad de un activo permanecen con el arrendador o se asignan al arrendatario. Es importante tener presente que la anterior clasificación aplica tanto para arrendador como para arrendatario.

Un arrendamiento se clasifica como capitalizable si transfiere SUSTANCIALMENTE todos los riesgos y beneficios inherentes a la propiedad del activo arrendado. 

Un arrendamiento se clasifica como operativo si los riesgos y beneficios inherentes a la propiedad del activo arrendado permanecen SUSTANCIALMENTE con el arrendador.

En ambos criterios para la clasificación de los dos tipos de arrendamiento vemos que está presente la palabra sustancialmente. Es importante entonces definir a que se refiere el Boletín D-5 "Arrendamiento" cuando menciona esta palabra. Por lo general, esta hace referencia a que el activo arrendado, los riesgos, los beneficios, el cuidado y demás aspectos dependen del arrendadora.

La correcta contabilización de un arrendamiento es vital para que el arrendatario pueda gozar de todos los beneficios que este método de financiamiento puede otorgar.

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